Justificación:
Tanto el títere como la marioneta constituyen expresiones
verdaderamente arcaicas de la cultura humana. Esta forma de expresión puede
ser aprovechada como una importantísima herramienta de innovación pedagógica
que permita abordar las diferentes temáticas que están presentes en el
currículo escolar.
Los Títeres, son
manifestaciones de las facultades creativa y expresiva del ser humano que le
permiten comunicar además de ideas, sensaciones, sentimientos o emociones, a
través del gesto, la voz, el movimiento, el color, etc.; muestras elocuentes
que dentro del espíritu colectivo de una sociedad denominamos expresiones
artísticas.
Un muñeco manejado
por un actor, por un maestro, por un niño, un simple juguete de papel y
cartón manejado con la ayuda de una varilla, una media vieja rellena con una
pelota y manejada por manos infantiles, y aún el muñeco elaborado con
preciosismo en los mejores talleres de escenografía, todos ellos cautivan al
niño y estimulan su expresión creadora, transmitiendo conocimientos, valores,
experiencias y estímulos con mayor rapidez y eficiencia que una fría clase.
El
títere no es un simple entretenimiento, es un valioso recurso relacionado con
las diversas manifestaciones artísticas como el dibujo, la pintura, el
modelado, la poesía, la música y para el niño que además logra fabricar un
títere con sus propias manos y posteriormente darle vida con su actuación, es
un estimulante de la imaginación al máximo de sus posibilidades, además de ser
puerta directa de entrada a todas las ramas del arte.
Es en la
imaginación donde cobran ‘vida’ las figuras, siendo la acción física de
muñecos u objetos, un soporte sensorial para permitir la comunicación en lo
emotivo-subjetivo. En el momento en que esto ocurre, en la subjetividad, el
títere se hace ‘creíble’ para todos los oficiantes del rito, animadores y
espectadores, naciendo en los dominios de la esencia humana donde todo se
hace posible, ese universo al que llamamos ‘poesía’.
En el plano pedagógico, en lo que hace a la enseñanza del lenguaje ,
esta actividad teatral permite al niño hablar, mejorar su lenguaje y
enriquecer su vocabulario. A su vez, su importancia radicará en el proceso
que protagonizará cada niño al realizar sus propios títeres, manipularlos
ensayando diferentes movimientos, interactuar con los títeres de sus
compañeros, improvisar diálogos, pensar en un guión asistido por la docente,
dramatizar cuentos. Todas esas actividades se fundamentan en la nueva ética
de la educación, que tiende a hacer del niño y del individuo en general,
protagonista de su propio aprendizaje y su desarrollo cultural.
Objetivos:
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